
Mi proceso artístico nace de lo cotidiano: una luz, un encuadre, un fragmento de la realidad que se transforma sobre el lienzo.
Tras años explorando marinas y paisajes, encontré en la figura humana mi verdadera pasión. Me fascina el contraste, la creación de volumen y la magia de capturar el movimiento en una imagen estática.
Trabajo a partir de ideas espontáneas y de imágenes encontradas en la vida cotidiana, aprendiendo de la luz de los fotógrafos y de fragmentos fotográficos que acaban fusionándose en la obra. Mi pintura evoluciona en ciclos, donde cada creación alimenta a la siguiente en una búsqueda constante de libertad creativa y precisión emocional. Los materiales que utilizo varían según la práctica: el óleo y, en ocasiones puntuales, el acrílico, siempre sobre lienzo.
A lo largo de mi trayectoria, se distinguen varias épocas, desde mis inicios hasta esta pintura más libre y personal, en la que las obras van cobrando su propia voz sin ataduras de grupos.